El cuento de la buena pipa.

A menos de dos meses de las elecciones el ámbito político local produce un espectáculo francamente interesante para quienes somos meros espectadores. Comprometido con mi vocación de filósofo, que duda de todo y se cuestiona hasta las últimas consecuencias, decidí ir en busca de respuestas. Consulté a quienes llevan en Pinamar incontables años más que yo, y todos coincidieron en la respuesta: “¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?”.

Que alguien me explique… ¿Cómo en posible que desde la destitución del intendente hace más de un año Pinamar no ha logrado reestablecer el orden institucional? ¿Por qué Pinamar es siempre malas noticias en los diarios y nadie hace nada para revertirlo? ¿Por qué si es un municipio turístico no se trabaja seriamente en la creación y promoción del destino? ¿Por qué escucho tantos pinamarenses quejarse pero veo a muy pocos involucrándose en las soluciones? ¿Por qué… El primero en responder fue un ex intendente que no puede evitar opinar de todo. ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?, preguntó. No. Quiero que usted, que sabe, me explique. ¿Por qué en los partidos los vecinos pasan, pero el que manda sigue siendo el mismo? ¿Y por qué los que se van despotrican de quien hasta ayer apoyaban incondicionalmente? Yo no te dije que si, ni que no. Yo te pregunté si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa, insistió. Bueno, cuéntemelo. Quiero entender. Yo no te dije bueno, cuéntemelo. Yo te pregunté si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa. En la radio una voz del sindicato de empleados municipales acusaba de corrupción a los miembros del gobierno local. Decía que encubrían a amigos y familiares en el cobro de exorbitantes sumas en concepto de horas extra. Fui a preguntarle el nombre de las personas encubiertas y encubridoras. Ella respondió: ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa? Quiero que me de nombres, que denuncie en la justicia lo que dice en los medios. Yo no te dije si quieres nombres. Te pregunté si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa.

Decidí ir a las fuentes. Al poder de turno. Y encontré un intendente nuevo. Otro más. Pero me dijeron que este sí era interino, que Rafael está de vacaciones. Aproveché para preguntarle al Secretario que me atendió: ¿Si en la gestión anterior sobraba gente en el municipio -y considerando que no hay recursos para las cosas importantes- como es que han tomado mas gente? ¿Me explicas? ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?, preguntó. No, deja. Le pregunto a él. Víctor, ¿cómo se entiende que los justicialistas que lo llevaron a ser concejal ahora opinan que no debería asumir la intendencia por que no es justicialista? Simple. ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?, me dijo. ¡Claro!, dije. “Yo no te dije claro. Yo te pregunté si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa”. Intenté con un político opositor que en se postula para concejal aunque vaya a competir por la intendencia en 2011, con la consulta acerca de la gestión del tercero en el orden sucesorio, que en sólo diez días de gobierno tomó importantes decisiones, como cambiar el horario de trabajo de los municipales, planear un hospital nuevo en vez de seguir emparchando el viejo, restituir un diálogo perdido con diversos sectores, etc. Esto me ilusiona -le digo- ¿Usted que opina? Otra vez respondió: ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa? Una y otra vez la misma respuesta. Todos se ofrecían a contarme la misma historia, hasta lograr como cuando éramos niños, que me retirara hastiado de la repetición de un cuento que jamás acaba. Hasta que di con un hombre sabio y sensato. Lo hallé sentado a la orilla del mar contemplando las olas que iban y venían. Me miró y me dijo: ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa? Si, claro, confesé descreído. Pero en las horas que siguieron me contó la más increíble historia acerca de Pinamar, sus políticos, su pueblo y su futuro. Casi cuatro horas después me fui de la playa completamente satisfecho.

Y a usted, lector, ¿le gustaría conocer la verdad? ¿Quiere que le cuente el cuento de la buena pipa? Yo no le dije que sí, ni que no. Le pregunté si quería que le cuente el cuento de la buena pipa.

Guillermo Dowyer

(Pionero Pinamar, 29 de abril de 2009)

No son los males violentos los que nos marcan,

sino los males sordos, los insistentes, los tolerables,

aquellos qué forman parte de nuestra rutina

y nos minan meticulosamente como el tiempo”.

Emil Cioran

Filósofo Rumano (1911-1995)

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